- Plataforma: Playstation 2 (Katamari Damacy, We love Katamari), PSP (Me and my Katamari), X-Box 360 (Beautiful Katamari), Playstation 3 (Beautiful Katamari, Katamari Forever)
- Fecha de lanzamiento: 2004 (Katamari Damacy), 22 de Febrero de 2006 (We love Katamari), Octubre de 2006 (Me and my Katamari), 29 de Febrero de 2008 (Beautiful Katamari X-Box 360), 18 de Septiembre de 2009 (Katamari Forever)
- Género: simulador de escarabajo pelotero (!!!)
- Compañía: Namco Bandai
- Edad recomendada: todos los públicos
Si tuviéramos que dar un premio al videojuego más original de la primera década del siglo XXI, sin duda el premio se lo llevaría la saga Katamari. Namco, en 2004, en su época previa a fusionarse con Bandai, creó un juego de mecánica simple, estéticamente bonito y tremendamente adictivo que seguro ha hecho las delicias de todos los públicos, de nombre Katamari Damacy; había nacido una estrella (nunca mejor dicho).
Ante todo aclararemos una cosa: vamos a hablar de la saga Katamari, aunque haremos especial hincapié en el primer juego, Katamari Damacy. ¿Por qué?. Muy simple: visto el primer juego has visto el resto, que podrían considerarse “ampliaciones“, en el sentido de que tratamos el mismo juego con distintas fases y algún extra no especialmente relevante.
El argumento no tiene nada que envidiar a cualquier Final Fantasy que se precie: el Rey del Cosmos, estando una noche de borrachera, destrozó casi todos los planetas a base de chocarse con ellos, desoyendo aquello de “Si bebes no vueles por el universo“. Total, mucho rey y mucho poder pero él no se va a manchar las manos arreglando el desastre (bastante tiene con la bronca de su señora), así que le toca a su hijo, el pequeño Príncipe del Cosmos se pondrá manos a la obra para arreglarlo. Para ello tiene una poderosa herramienta: una esfera pegajosa llamada katamari, capaz de adherir objetos similares a su tamaño y haciéndose más grande cuantos más objetos se peguen.
¿Dónde están los malos? ¿Dónde está la sangre? ¿Y los complicados giros argumentales que nadie esperaba?. La respuesta: ¡no existen!. De hecho, el argumento está ahí casi de adorno, ya que lo único que importa en el juego es conseguir hacer el katamari más grande posible en el plazo de tiempo que nos dé el Rey. Empezaremos adhiriendo chinchetas, monedas, clips… para que, a medida que crezca, puedas pegar coches, personas, casas e incluso algún otro Ultraman que anda por ahí pululando. Y es que Katamari Damacy es eso, sentido del humor puro y duro.
A primera vista, los gráficos los veréis demasiado “cuadriculados“, especialmente las personas y animales. Os parecerá que Namco ha hecho una chapuza, pero seamos sinceros, ¿a quién le importa el modelado de un monigote que acabará desapareciendo bajo capas y capas de cosas en el katamari?. Lo que sí destaca es la ambientación: sin duda, es el juego más colorista que podréis ver en ninguna consola, y los pandas blancos y rojos o el Rey y el Príncipe son buenas muestras de ello.
La banda sonora se compone de musiquillas breves repetidas hasta la saciedad (o sea, hasta que se acaba el tiempo) y alegres para aburrir al jugador; no te culparemos si terminas tarareando la canción de esa fase en la que llevas días atascado. Los efectos de sonido son muy diversos, ya que varían según el objeto que recojas: no es lo mismo que recojas una moneda, que hará el sonido típico de una moneda cayendo al suelo, que recoger a Godzilla, igual que habrá variaciones si recoges un niño y si recoges un rockero con tupé incluido.
El modo de uso del katamari es sencillo: se juega con ambas manos usando los dos sticks analógicos (en el caso de Playstation 2, en otras consolas varía el control), los cuales, según en qué dirección empujes cada uno, el katamari se moverá de una forma u otra. Por ejemplo, para avanzar hacia adelante bastará con empujar los dos sticks hacia adelante, y si quieres desplazarte lateralmente bastará con inclinar los sticks hacia el mismo lado, o para darte la vuelta deberás inclinar un stick hacia adelante y el otro hacia atrás. Esto, que parece muy complicado al principio, se materializa en un control que todos los que han jugado habrán pensado “¿por qué no se ha inventado esto antes?“.
Katamari Damacy, por desgracia, nunca llegó a nuestras fronteras, pero a partir de We love Katamari los españoles pudimos experimentar la sensación de conducir un katamari, con grán éxito por su parte. No os lo penséis si lo véis en una tienda, os garantizará horas y horas de diversión sin límite.
Nota Mikami: 9/10
Positivo: original y adictivo a rabiar.
Negativo: puede ser a veces un tanto repetitivo, sobre todo cuando te quedas atascado en alguna fase.
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